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Los impactos ecológicos del tabaco y la vida natural

  • Foto del escritor: Blog historia animal
    Blog historia animal
  • 1 ago 2025
  • 4 Min. de lectura

Foto de James Robertson en Unsplash
Foto de James Robertson en Unsplash


El consumo de tabaco ha causado múltiples afecciones a la vida humana, ambiental y animal a lo largo de los años; desde su proceso de producción hasta su manufactura, distribución y desecho, el cigarrillo actúa como un agente altamente contaminante y dañino para todas las formas de vida que le rodean. Si bien, es más común encontrar campañas de información y alerta respecto a las consecuencias que tiene el consumo de tabaco en la salud humana, es importante reconocer lo perjudicial que este producto es para la vida de plantas, animales y organismos terrestres y acuáticos. 


Ya para el siglo XVII, el consumo de tabaco se había extendido a prácticamente todo el mundo. En 1606 Felipe III ordenó solo cultivar tabaco en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Venezuela, no obstante, designó a Sevilla como capital del tabaco, por lo que se construyó la primera fábrica, misma que recibía y manufacturaba lo recolectado en todo el dominio español (Rubio y Rubio, 2006). Con el paso de los años estas actividades se extendieron y ahora se cultiva tabaco en al menos 120 países; para 2004, Brasil, China, Estados Unidos e India produjeron dos tercios del tabaco mundial. México, por su parte, es el decimoquinto fabricante mundial de cigarrillos. 


Ana Egea Ronda y María del Campo Giménez señalan que “la huella ambiental del tabaco es comparable a la de países enteros, y su producción suele ser más dañina para el medio ambiente que la de productos básicos esenciales, como los cultivos alimentarios” (Egea y del Campo, 2000, p. 107). Para su siembra, se talan alrededor de 600 millones de árboles por año, con lo que se deforestan cerca de 3.5 millones de hectáreas de tierra, actividad que acaba con el hábitat de muchas especies animales, que conlleva al desplazamiento de las mismas y que interfiere con el ciclo de vida y de reproducción de animales e insectos endémicos. 


Las autoras Jennifer Hegewisch y Elena Cromeyer (2023) en su artículo "Filtros de cigarro desde la perspectiva de una sola salud: impacto, políticas e intervenciones", señalan cómo la producción de cigarrillos requiere de grandes cantidades de agua, así como la quema constante de maderas y otros combustibles para lograr el curado de las hojas, además, el suelo en donde se cultiva se deteriora y después de un par de cosechas éste queda incapaz de mantener el crecimiento de cualquier otra siembra. Sumado a los daños provocados en su proceso de manufactura, los cigarrillos son un producto capaz de extender su impacto en la contaminación ambiental incluso después de su consumo, pues los filtros y colillas que se recogen anualmente del medio ambiente y espacios públicos, constituyen una cantidad alrededor de las 4.5 trillones de unidades. Las tabacaleras añadieron filtros a los cigarros en 1950 para promoverlos como una opción segura y saludable ya que, aparentemente, reducía la exposición de los fumadores a las sustancias tóxicas derivadas de la combustión (Hegewisch y Cromeyer, 2023).


No obstante, hoy en día las colillas se han convertido en el objeto más desechado del planeta y la basura más encontrada en las playas, constituyendo un aproximado del 13% de los residuos mundiales. Los filtros se arrastran por agua o aire y terminan en playas, coladeras o cuerpos de agua; “se estima que los restos de una única colilla son capaces de contaminar hasta 50 L de agua dulce” (Egea y del Campo, 2023, p. 108), de igual forma los productos químicos y las sustancias nocivas que contienen son liberados al medio ambiente, afectando la composición del suelo. Entre los componentes de filtros y cigarros, elementos como el cadmio (que contribuye a la infertilidad del suelo) también alcanza a aves, reptiles, peces y moluscos, produciendo el envenenamiento de los mismos. 


Las colillas desechadas afectan la vida de animales tanto de compañía como silvestres, pues especies de aves y peces llegan a asfixiarse o mueren de hambre después de consumirlas pensando que son alimento. Los filtros no se digieren y sólo van llenando sus estómagos, dándoles una sensación de saciedad (Hegewisch y Cromeyer, 2023). Los filtros que terminan en los mares intoxican a más de 800 especies acuáticas, incluidos mamíferos como ballenas y delfines, que forman parte de una cadena alimentaria más extensa. Asimismo, al tirar las colillas al suelo los agentes nocivos que éstas conservan se disuelven y se filtran hacia los mantos acuíferos del subsuelo y a esto se agrega el factor de riesgo por los incendios derivados de cigarros mal apagados, hecho que puede acabar con ecosistemas enteros.


Bibliografía:


Egea, Ana y del Campo, María (2023). Estilos de vida, sostenibilidad y salud planetaria”, en Revista Clínica de Medicina de Familia, 16, (2), 106-115. doi.org/10.55783/rcmf.160208 


Hegewisch, Jennifer y Cromeyer, Elena (2023). Filtros de cigarro desde la perspectiva de Una Sola Salud: impacto, políticas e intervenciones, en Revista Escuela de Salud Pública de México, 1-14. https://revista.espm.mx/nota-filtros-de-cigarro-desde-la-perspectiva-de-una-sola-salud-impacto-politicas-e-intervenciones-nota-12


Rubio, Horacio y Rubio Alessandro (2006). Breves comentarios sobre la historia del tabaco y el tabaquismo, en Revista del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, 19, (4), 297-300. https://www.scielo.org.mx/pdf/iner/v19n4/v19n4a13.pdf 


Samantha Gabriela Castillo Becerril, estudiante de la Licenciatura en  Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México. 



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